miércoles, 7 de noviembre de 2012

Encuentro


Encuentro

-Te han sentado bien los años, además no pareces el mismo –dijo ella, mientras yo reía con cierto nerviosismo y la observaba allí, sentada frente a mi después de casi 10 años en que el destino no quiso que nos encontrásemos.

Es cierto, yo había cambiado bastante, y es que nos conocimos cuando los dos éramos apenas un par de adolescentes, ella recién había cumplido los 15 y yo saboreaba todavía la mitad de mis 14.

Fue cuando los dos estudiábamos nuestro primer ciclo de la escuela preparatoria, por aquellos años poco a poco creamos un vínculo afectivo en medio de todos los nuevos desconocidos con los que compartíamos clases.

La recuerdo en esa etapa como una chica que siempre se apartaba de los demás, introvertida, intrigante, pero hermosa, con una cabellera obscura y rizada; además de una mirada penetrante y que parecía esconder muchos secretos.

Poseía todos esos rasgos propios de una muchacha por los que yo fácilmente me sentía atraído.

Pero el tiempo también había dejado su huella en ella, pues su cabello rizado había desaparecido y esa figura que muchos admiraban y ciertamente otras chicas siempre envidiaron por su estatura y delgadez, quedaron atrás para dar paso a una mujer ya no tan esbelta, pero sin embargo hermosa aun.


-¿En dónde te metiste tanto... Tantos años? - preguntó.

Sonreí un poco y solo encorve los hombros a modo de respuesta y para no comenzar con una larga historia de lo que había sido de mí durante todos esos años en que las circunstancias de esta vida nos apartaron.

-Creo que ya te había visto antes, pero no te saludaba porque aun tenía la duda de saber si en verdad eras tu, realmente has cambiado mucho, creciste- y soltó una breve carcajada.

Por aquellos días cuando éramos compañeros de clase, yo apenas alcanzaba el metro y medio de estatura, y la barba que hoy me caracteriza  era un sueño lejano.

-¿Tienes un hijo no?- Me miró con interés, y antes de dejarme responder, aseguró que lo conocía, así como también dijo que conocía a la mujer con la que pensó yo estaba unido en matrimonio.

Yo contesté que en efecto tenía un hijo de 6 años de edad, pero que todavía no me había casado.

Dejó de cuestionarme más acerca de ese tema, pero su curiosidad en cuanto a otras cosas le provocaban seguir disparándome una serie de interrogaciones para saber cómo estaba y en cuantos aspectos más de mi vida cambié.

No contesté del todo, ya que darle explicaciones y la información que ella me solicitaba significaría estar sentados conversando durante un par de horas, aunque pude hacerle saber que trabajaba para un diario como fotógrafo y que después de todo me encontraba estudiando una carrera universitaria.

En nuestro encuentro y mientras nos poníamos al corriente, estuvimos sentados en unas sillas de plástico duro y frente a una frágil mesa de lámina en donde se apoyaba ella para trabajar (fue lo que supuse) en su computadora portátil.

Ocasionalmente concentraba su mirada en la pequeña maquina y en un sincronizado movimiento hacía chocar la punta de sus dedos contra el teclado.

Yo por mi parte jugueteaba un poco con mis gafas de sol y mi cámara fotográfica, así lo hacía mientras trataba de leer su rostro, descifrar sus pensamientos y encontrar un motivo del porque ella era ahora extrovertida, risueña y realmente incomparable con la chica que conocí 10 años atrás.

Cuando se apartaba un poco del ordenador me lanzaba una dulce mirada como tratando de decir tantas cosas, pero que por cautela se callaba, yo sinceramente pensaba que tal vez me quería decir palabras como: te extrañé, ¿En dónde estuviste todo este tiempo?, o tal vez ¿Por qué desapareciste?, en fin.

Lo cierto es que ninguno de los dos nos despertamos por la mañana pensando en que el día nos daría la grata sorpresa de volvernos a ver y después de pasado mucho tiempo.

Continuamos charlando, y le pregunté que como estaba y que lo que hasta ahora había hecho, a lo que respondió –Muy bien, estoy casada, tengo siente años ya y soy madre de una niña- de repente nos interrumpió el sonido del teléfono y enseguida corrió a contestarlo.

Ese momento en que parloteaba por el auricular bastó para traer a mi cabeza viejas añoranzas de nosotros, pues alguna vez hubo una especie de conexión entre los dos de la que en su momento cuando éramos unos críos, no nos atrevimos a mencionar.

A través de los años en que no supimos uno del otro yo la hice presente en mi memoria, pero con cierta nostalgia, porque sabía de antemano que pudimos haber tenido más cercanía entre los dos y conocernos ampliamente, pero por causa de mi timidez nunca pasamos de ser eso, solo amigos.

Al terminar la llamada volvió, se sentó y regresamos a ese punto en el que nos encontrábamos desde el principio, sentados de frente.

Definitivamente los dos habíamos cambiado demasiado y el paso del tiempo nos había ya forjado un carácter; ahora ella estaba casada y se hacía cargo del negocio familiar de su esposo que fue donde la encontré, y yo aferrándome a mi vida bohemia y de soledad, pero todo eso no impedía seguir sintiendo ese algo que en alguna ocasión nos unió.

Pasaron unos cuantos minutos, algunas veces entre un comentario y otro había un silencio abismal que nosotros mismos provocábamos y que rompíamos abruptamente con una estruendosa risa surgida de la nada y simplemente porque queríamos.
Debo confesar que a pesar de las metamorfosis que ambos sufrimos yo seguía sintiendo una atracción por ella, pues me llegue a encontrar en un estado de hipnosis que fue causado por el movimiento de sus labios al sonreír, de sus ojos al parpadear y mirarme.

Sabiendo el agrado que yo encontraba en ella, me lanzaba entre frases algunas insinuaciones ligeras, pero que por respeto le hice creer que era demasiado ingenuo como para entenderlas.

De pronto recordé lo que me había hecho llegar hasta donde estaba ella, que era mi trabajo, y lo mismo me obligó a retirarme para continuar con mis tareas del día.

Nos despedimos en un breve pero tierno beso en nuestras mejillas, y le agradecí por la agradable platica, haciéndole saber que ojalá no fuera la última.

Caminé unos cuantos pasos, giré un poco mi cuerpo como para volverla a encontrar y dibuje un gesto para mandarle un beso, continúe avanzando ya sin voltear atrás y me perdí poco a poco entre el alboroto, bullicio y laberinto de calles de mi pequeña ciudad.



Escrito por: Thom Steppen Wolf





domingo, 22 de abril de 2012

Nublados Pensamientos


Tras meses y meses sin escribir ni siquiera una sola entrada, lo que decidí ante esta situación que embarga a este frustrado escritor, es brindarles a ustedes un poco de mi esencia, a través de una serie de escritos y frases breves que están escritas de acuerdo a mi estado de ánimo en diferentes etapas de esta, mi vida.

Espero que les gusten

"La vida tiene un solo sentido que conduce a todos hacia el mismo final"

"Ya siento nostalgia por el hecho de ni siquiera saber quién eres y en donde estas"

"Los científicos son esos mayores que conservan todavía esa curiosidad de cuando eran niños"

"Mi lengua ya no sirve, porque mis dedos hablan, aunque ya no dicen nada, pues el corazón se calla todo la que siente"

"En una isla en la que no quedan almas, yo soy el único naufrago..... Porque las almas perecieron cuando el invierno llegó..... El hielo terminó por congelarlos a todos"

"¿A qué venís a combatir, contra el que en el suelo está? A burlarte de él que armadura no tiene para la batalla"

"Están de sobra las palabras, cuando una mirada lo dice todo"

"Un nuevo encuentro con la inspiración, pera esta vez de un modo diferente. Pues yo me encontraba caminando por un obscuro callejón, y ella apareció como una sombra intrusa que me esperaba inevitablemente frente a la luz tenue de las farolas"

"Siempre hay una melodía para cada sentimiento"

"Pareciera que el pensamiento se ha convertido en un delito, pues buscamos a toda costa evitarlo
Y una vez que cometemos tal acto, hemos de sentir la hostilidad en nuestro entorno"

"No hay nada más lejano en este mundo que el entendimiento de la propia mente humana"
"Amo tu cara de luna y tu risa de sol"

"Pasmos la vida entera defendiendo los ideales que terminaran asesinándonos"

“Solo el silencio me trae calma porque es como escucho los latidos de mi corazón y me doy cuenta que sigo aquí”

“El arte cura las heridas del alma y restaura todas sus grietas”

“Hoy ríen de mi, por mi búsqueda del éxito. Mañana prometo no reír, porque encontraron el fracaso”

“Sumergido en el mar de la inexistencia abrazado por sus olas de indefinido porvenir”

“Condenado a observar el misterio del ajeno cuando miro en el espejo”

“Hoy me siento un poeta taciturno que ondea el estandarte de las palabras que no van hacia ningún lado”

“La inspiración según mi opinión es como aquella aguja que perdiste en tu cama, está allí sin poderla encontrar, pero en el momento menos esperado sientes el dolor de su pinchadura en tu piel. Es curioso como en mi persona el dolor despierta esa inspiración perdida”

“No lamento compartir mi tristeza con ustedes, lo que en verdad lamento es no tener alegría para compartir con ustedes”

“Es como un rictus la carcajada que el destino pronuncia al momento de cobrarnos mediante el karma”

“Desaprecio el dolor y ya no hay rastro de malestar, tal vez esto sea como llegar a probar la miel dulce de la muerte. Pero irónicamente me siento más vivo que nunca, la libertad a través del rompimiento de la normalidad. No hay lugar en este mundo para los locos, pero quien si no son ellos los que lo han construido para los rutinarios cuerdos”

“Era inminente sin embargo fue abrupto también como aquel viejo que sabe que morirá y espera a la muerte pero no se imagina que llegaría tan pronto y así sin un presente bajo el brazo”

“Soy artista de hacer de todo y no atinarle a nada”

“Para tus preguntas estúpidas jamás tengo respuesta”


Estas y otras tantas mas que son autoría de este extraño y loco personaje  disfrútenlas y comentes sus favoritas, les deseo una excelente vida y si pueden pasen y chequeen un par de fotografías mías que tengo aquí en este link http://www.flickr.com/photos/thom_alva/